lunes, 5 de diciembre de 2016

La membrana que envuelve al VIH puede ser su punto débil

En el torrente sanguíneo, cuando el VIH se acerca a una célula para infectarla, tiene que fusionar su membrana con la cubierta sana de esta para introducir su material genético y propagar la infección. Un equipo de investigadores en el que participa la Universidad Complutense de Madrid ha descubierto que alterar la estructura de esta membrana podría ser clave para bloquear el contagio, lo que abre la puerta al diseño de nuevas armas contra la expansión del virus.

05 de diciembre 2016 a través de Agencia SINC

El VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) está envuelto por una membrana que se fusiona con las capas externas de las células que infecta. Esto permite que penetre su material genético y que las células sanas se reprogramen para fabricar más virus y extender la infección.
En una investigación liderada por José Luis Nieva, de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), y en la que participan la UCM y el Hospital Universitario de Heidelberg (Alemania), los científicos han tratado de comprender cómo se produce esa fusión de las membranas, estudiando la cubierta del virus y sus proteínas.“En este proceso, las proteínas de la cubierta del VIH juegan un papel fundamental, al ser capaces tanto de reconocer las células a las que van a atacar los virus (los linfocitos T) como de desencadenar su entrada en la célula, mediante la fusión de las diferentes membranas”, explica Jesús Pérez-Gil, investigador y profesor del departamento de Bioquímica y Biología Molecular I de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
“El estudio confirma que la alteración de las propiedades de la envuelta del VIH puede ser una estrategia para detener o dificultar la infección y que algunos compuestos capaces de producir perturbaciones en esa cubierta podrían servir como potenciales fármacos en la lucha contra el sida”, señala Pérez-Gil, que es coautor del estudio.
El trabajo, publicado en Scientific Reports, revela que en el proceso de fusión de esa membrana intervienen ciertos componentes lipídicos muy particulares, que el propio virus selecciona de entre cientos de moléculas y que van integrados en las partículas virales.
“En esta fusión, también tiene su papel la presencia de nanodominios en la  membrana del virus, una mezcla de pequeñas regiones viscosas y rígidas que forman una estructura muy fina y muy susceptible a la fusión”, indica Antonio Cruz investigador del mismo departamento de la UCM y coautor del trabajo.
Nueva arma frente al virus
“Podría decirse que hemos encontrado lo que puede ser un punto débil más del virus, que podría aprovecharse para añadir armas adicionales al arsenal con el que podemos combatirlo”, afirman Cruz y Pérez-Gil.Esta estructura prepara a la cubierta del virus para que se una a la nueva célula que quiere infectar, en un proceso dirigido por las proteínas. No obstante, si a esta estructura casi perfecta se unen ciertos compuestos que pueden alterarla, se puede bloquear la capacidad del VIH para inyectar su material genético.
Lo más complicado del estudio ha sido averiguar cómo se organizan los lípidos en la membrana del virus. Científicos de la Universidad de Heidelberg fueron capaces de obtenerlos de cubiertas de partículas virales reales. A continuación, estos lípidos se usaron para reconstruir diferentes modelos de la envuelta del VIH en Bilbao y en Madrid, lo que proporcionó información de cómo están organizados a nivel microscópico y nanoscópico.
Los resultados se suman a los conseguidos a lo largo de los últimos treinta años en el estudio del virus y su enfermedad. A pesar de los avances, los científicos admiten que sigue faltando mucha investigación para saber cómo funciona este al cien por cien.
“El gran reto al que nos enfrentamos y que permanece inalcanzable desde que el virus fue aislado por primera vez es el desarrollo de una vacuna preventiva”, recuerda desde la UPV/EHU José Luis Nieva, director de esta investigación. Para lograrlo, los científicos deben comprender en su totalidad los mecanismos que utiliza el VIH para evadir la respuesta inmune y debilitarla.

Las etiquetas de los medicamentos homeopáticos ahora deberán señalar que los productos no funcionan

La Agencia para el Comercio de Estados Unidos exige que los productos digan que no hay evidencia científica de su efectividad.


05 de diciembre a través de American Scientific
Los remedios homeopáticos vendidos en Estados Unidos tendrán ahora que venir con una advertencia que especifica que están basados en teorías anticuadas "no aceptadas por la mayoría de los expertos médicos modernos" y que "no hay evidencia científica de que el producto funcione". Si no lo hace, los fabricantes de remedios homeopáticos correrán el riesgo de enfrentarse a la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos (FTC, por sus siglas en inglés).
La agencia sostiene que las afirmaciones infundadas sobre salud incluidas en el mercadeo de algunos de estos remedios violan las leyes que prohíben la publicidad  o el etiquetado engañoso en los medicamentos de venta libre.
El organismo ha publicado una declaración de política de aplicación que aclara que los medicamentos homeopáticos no están exentos de las reglas que se aplican a otros productos de salud cuando se trata de las afirmaciones sobre su eficacia, y por ello no deben ser tratados de manera diferente. Para que dichas afirmaciones en la publicidad o en los envases no sean "engañosas" para los consumidores, debe comunicarse claramente que se basan en teorías desarrolladas en los años 1700 y que no hay evidencia para respaldarlas, dice el comunicado.
La FTC añade que “examinará cuidadosamente la impresión neta de publicidad u otra forma de mercadeo de [medicamentos de venta libre] homeopáticos para garantizar que transmita adecuadamente la naturaleza extremadamente limitada de sus afirmaciones sobre las propiedades para la salud de estos productos”.

viernes, 10 de junio de 2016

Estudio sobre nuevo análisis de sangre apunta a tratamiento personalizado de la depresión


Un nuevo análisis de sangre puede revelar si una persona responderá a los fármacos habituales para tratar la depresión. 



Crédito: Andrew Brookes/ Getty ImagesCientíficos desarrollaron un análisis de sangre que puede predecir si las personas con depresión responderán a los antidepresivos comunes, descubrimiento que podría llevar a una nueva era de tratamientos personalizados.
Con el análisis, los médicos podrán dirigir a pacientes deprimidos que tengan un cierto nivel de inflamación en sus vasos sanguíneos a tratamientos más tempranos, con una serie más potente de antidepresivos, posiblemente incluyendo la combinación de dos medicamentos, antes de que empeoren.
La depresión es una de las formas más comunes de enfermedad mental y afecta a más de 350 millones de personas en todo el mundo. Está catalogada por la Organización Mundial de la Salud como la principal causa de discapacidad a nivel global.
El tratamiento usualmente incluye medicación, alguna forma de psicoterapia o una combinación de ambas. Pero cerca de la mitad de todas las personas tratadas no logran mejorar con la primera línea de antidepresivos y casi un tercio de los pacientes son resistentes a todas las medicaciones disponibles.
Hasta ahora, los médicos no pueden determinar si una persona responderá a un medicamento o si necesitará un plan de tratamiento más agresivo desde el comienzo. Como resultado, se trata a los pacientes con un abordaje de prueba y error, probando un medicamento tras otro durante meses, muchas veces sin ver mejoras en sus síntomas.
En el estudio, publicado el martes en el International Journal of Neuropsychopharmacology, los investigadores se enfocaron en dos biomarcadores que miden la inflamación de los vasos sanguíneos, el factor inhibidor de la migración de macrófagos (MIF) y la Interleucina-1 beta (IL-1), en dos grupos de pacientes deprimidos antes o después que consumieran una serie de antidepresivos de prescripción común.
Los investigadores encontraron que las lecturas en la sangre sobre un determinado umbral podría predecir fidedignamente la probabilidad de que el paciente respondiera a un tratamiento.
Los pacientes con niveles de MIF y IL-1 por sobre los umbrales tenían un 100 por ciento de posibilidades de no responder a antidepresivos convencionales, mientras que aquellos con niveles más bajos sí mostraban una respuesta positiva a los tratamientos.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Una dieta rica en grasas aumenta el riesgo de obesidad en la descendencia

Una dieta rica en grasas aumenta el riesgo de obesidad en la descendencia

Un estudio hecho en ratones sugiere que las conductas de los padres pueden infuenciar la salud de sus hijos a través de la herencia epigenética.


Un nuevo estudio realizado con ratones ofrece algunas de las pruebas más contundentes hasta ahora sobre los caracteres adquiridos durante la vida de un organismo a través de la herencia no genética. 

Getty Images/HemeraThinkstock Images/MARS
Los efectos sobre la salud de una mala alimentación se pueden transmitir a la descendencia a través de los óvulos y espermatozoides sin la necesidad de mutaciones en el ADN, según un nuevo estudio. El trabajo, realizado con ratones y publicado ayer en la revista Nature Genetics, ofrece algunas de las pruebas más contundentes hasta ahora sobre los caracteres adquiridos durante la vida de un organismo a través de la herencia no genética. Aunque trabajos anteriores ya habían apuntado que los espermatozoides pueden contener factores epigenéticos, esta es la primera vez que esta capacidad se ha observado en óvulos.
Los investigadores ya sospechaban desde hace tiempo que el estilo de vida y el comportamiento de los progenitores pueden influir en la salud de los hijos a través de la epigenética. Es decir, mediante cambios químicos en el ADN o las proteínas de los cromosomas que afectan la expresión de los genes, pero que no alteran las secuencias genéticas en sí mismas. La cuestión de si estos cambios pueden heredarse sigue siendo un tema controvertido.
En concreto, se ha planteado que los hábitos alimenticios de los padres podrían influir el riesgo de la descendencia de padecer obesidad o diabetes. Sin embargo, resulta difícil saber cuál es el factor más determinante: el comportamiento de los padres durante el embarazo y la primera infancia de la descendencia, o bien, los cambios epigenéticos que se producen antes de la concepción.
Para resolver esta incógnita, un equipo liderado por Peter Huypens, del Centro Alemán de Investigación de Salud Ambiental de Neuherberg, dieron a ratones genéticamente idénticos una de la siguientes tres dietas durante seis semanas: rica en grasas, baja en grasas o una dieta estándar de laboratorio. Como era de esperar, los ratones alimentados con la dieta rica en grasas se volvieron obesos y desarrollaron intolerancia a la glucosa, una señal temprana de la diabetes de tipo 2.
Posteriormente, el equipo usó los óvulos y los espermatozoides de cada uno de los tres grupos para realizar fecundaciones in vitro (FIV) e implantaron los embriones resultantes en madres portadoras sanas. La idea era que si se observaba un rasgo o un comportamiento físico en la descendencia, solo podría haber sido transmitido a través de los óvulos o espermatozoides. Los estudios previos que no incluían la FIV habían ofrecido pruebas de transmisión epigenética de los progenitores masculinos, pero no permitieron descartar el efecto materno durante el desarrollo o la lactancia. “El diseño experimental de este trabajo ha permitido eliminar posibles factores de confusión, como el vínculo con la madre, la alimentación o el microbioma”, explica Tim Spector, investigador del King's College de Londres, quien no participó en el estudio.
Cuando, posteriormente, alimentaron a la descendencia adulta con una dieta rica en grasas, los ratones que habían tenido padres y madres obesas aumentaron más de peso y fueron más propensos a padecer intolerancia a la glucosa, especialmente si ambos progenitores eran obesos. En cambio, los descendentes de ratones delgados ganaron menos peso.
“El estudio muestra de una forma clara que las alteraciones metabólicas en la descendencia son más importantes si tanto los óvulos como los espermatozoides provienen de animales alimentados con una dieta rica en grasas, lo que sugiere que los efectos de la dieta materna y paterna se suman”, comenta Romain Barrès, investigador de la Universidad de Copenhague que tampoco participó en el estudio.
Diferencias de sexo
Curiosamente, los autores encontraron diferencias entre la descendencia masculina y la femenina: las hembras aumentaban de peso si sus progenitores habían sido obesos, mientras que los machos solo eran más propensos a desarrollar intolerancia a la glucosa. La dieta de la madre también pareció ejercer una mayor influencia sobre el metabolismo de la descendencia que la del padre. Se trata de un dato interesante, puesto que un patrón similar se ha observado en algunos estudios epidemiológicos en humanos, según apunta Huypens.
Sin embargo, Isabelle Mansuy, investigadora de la Universidad de Zúrich, considera que las diferencias halladas entre sexos son dudosas. El procedimiento de FIV implica estimular a las hembras con hormonas que influyen en el metabolismo de sus óvulos, y por tanto, podría en parte, afectar el resultado del estudio.
Mansuy también señala que los ratones hijos de progenitores obesos aumentaron de peso cuando se alimentaron con una dieta rica en grasas, pero los autores no examinaron si ganaban peso en condiciones normales. La idea de la herencia epigenética es que los efectos de la exposición de los padres a un factor de riesgo deben aparecer incluso cuando la descendencia no está expuesta a ella, afirma.
Suponiendo que los resultados se puedan repetir, el siguiente paso consistiría en explicar cómo se transmiten los rasgos de de una generación a la siguiente. Se han propuesto dos mecanismos epigenéticos principales que afectan la expresión de los genes. Una explicación sería que los cambios se producen a través de modificaciones químicas del ADN llamadas metilaciones. La otra consistiría en que las cadenas cortas de ARN (microARN) se heredan en el espermatozoide o el óvulo junto con el ADN. Hasta el momento, el equipo alemán ha encontrado diferencias en los patrones de metilación y en las transcripciones de ARN en las células de óvulos y espermatozoides de animales tanto obesos como sanos, pero aún no está claro si estos son los responsables de los cambios en la descendencia.
Otra cuestión sería evaluar si cualquier período de obesidad en un progenitor puede afectar el metabolismo de la descendencia, o si comer en exceso tiene un efecto solo durante ciertas fases de la vida. En este estudio, los efectos solo se observaron cuando los ratones fueron sobrealimentados en la edad adulta.