Leerle a un niño pequeño ayuda a preparar su cerebro para la lectura y el aprendizaje futuro, sugiere un nuevo estudio.
En una muestra de niños de jardín de infantes expuestos a la lectura
habitual en el hogar, las imágenes cerebrales revelaron patrones de
activación distintos a los de los chicos a los que nadie les leía en
casa.
La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que los padres les
lean en voz alta a sus bebés desde el nacimiento para promover el
aprendizaje.
Este es el primer estudio con imágenes de resonancia magnética
funcional (fMRI, por su sigla en inglés) para analizar la estimulación
cognitiva en el hogar y el cerebro de los niños en edad preescolar, de
acuerdo con el doctor John S. Hutton, del Centro Médico del Hospital de
Niños de Cincinnati, en Ohio.
El experto comentó que la mayoría de los estudios publicados habían sido sobre grupos de niños que empezaban a leer.
Su equipo, según informó en la reunión anual de las Sociedades
Académicas Pediátricas en San Diego, estudió a 19 preescolares de entre 3
y 5 años, incluidos siete niños de hogares de bajos ingresos.
Sus cuidadores primarios respondieron sobre el tiempo que dedicaban a
leer a los niños, el acceso a libros en el hogar y la interacción entre
padres e hijos (conversación, juego, enseñanza de números y formas).
Luego, los autores les realizaron a los niños resonancias mientras
escuchaban cuentos para la edad a través de auriculares. Las imágenes
detectaron cambios del flujo de sangre rica en oxígeno en el cerebro, un
indicador indirecto de la actividad cerebral.
Cuanta más lectura en el hogar referían los cuidadores, más actividad
detectaban los autores en los lóbulos parietales, que son las áreas del
cerebro infantil que trabajan para darle significado al lenguaje.
"Esto se debió principalmente a la semántica, comprender qué se oye o se lee", dijo Hutton por vía telefónica.
Además, el equipo detectó la activación de ciertas áreas de los lóbulos occipitales importantes para la visualización.
"Es uno de los hallazgos más fascinantes: una parte de mayor actividad fue lo visual, en el lóbulo occipital", indicó Hutton.
"Probablemente, se deba a la tarea de imaginar lo que sucede en el
cuento. Estos niños tienen más experiencia en formar una idea de lo que
escuchan", añadió.
Aunque el equipo tuvo en cuenta algunos factores, como la edad, el
sexo y el ingreso familiar, el autor dijo que existirían otros que
podrían influir en la activación cerebral mientras se escucha una
historia.
Y opinó que los resultados deberían reforzar el valor de la
imaginación. "Los padres deberían leerles cuentos a sus hijos con
regularidad" y conversar con ellos, más allá de lo que aparece en cada
hoja de un libro.
"Existe algo de evidencia de que la lectura temprana ayuda a los
niños como otras formas de educación", dijo el doctor Fernando Mendoza,
de la Facultad de Medicina de la Stanford University, en Palo Alto,
California.
"Cuanto más analizamos su biología, más comprendemos que es real", agregó Mendoza, que no participó del estudio.
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